quisquillosa Otro blog más de WordPress

23 septiembre 2015

Amante malo

Filed under: Sin categoría — malísima @ 15:14

Pues no me sirve de nada esperar. Esta vez me propuse que tenia que ser un comienzo calmado. Una cita, empezar, mensajes…Ir quedando hasta que tuviera ganas de más. Es cierto que, a nuestros años, tampoco se puede demorar en el tiempo y que el encuentro sexual enseguida llega pero, con motivo de la distancia y los viajes, daba lugar a la espera.

Al final fue ayer y, ese galán cariñoso, con dulces besos, fachón de casi dos metros resultó un pésimo amante. Le recogí en el metro y con el nervio propio de la serenidad (en otras ocasiones, tras un vino o una cena, el hielo ya venía roto). No me gustó ni su tipo ni su indumentaria, salida de una cacería trasnochada, con unos calzones del siglo pasado. No me gustó el trato: entre mandón e irónico. No me gusto absolutamente nada el encuentro. Egoísta. Insatisfactorio. Nada romántico. Ni qué decir queda de la imposibilidad de mantener la erección, la falta de ternura, la búsqueda de su placer único. ¿Cómo es posible que haya gente así? ¿Cómo es posible que no hayan leído nada, que tenga cinco hijos y no sepa, en realidad, cómo realizar un buen fornicio?

En la despedida ya notó que, por mi parte, no iba a haber ningún tipo de llamada. Él no ha vuelto a comunicarse conmigo. Mejor así. Aguanto una vez un encuentro malo pero no quiero forzar una diplomacia que no quiero.

20 septiembre 2015

Reflexión

Filed under: Sin categoría — malísima @ 16:59

Llevo un fin de semana de recogimiento y tristeza. El viernes tuve una cena con amigos del máster. Ya sólo quedamos cinco de todo el grupo que se formó hace diez años. A partir de mi regreso me he sumido en el llanto. Me he puesto películas ñoñas para recordar y llorar, me he puesto a leer artículos para reflexionar y lagrimear y así, he ido dejando pasar las horas.

Apenas me he movido un par de horas. Ayer para nadar un rato y hoy para hacer chapuzas en casa de mi madre. Lo demás ha sido divagar del sofá a la cama o a la cocina para picotear. Dejarme llevar por recuerdos tristes y explotar en llanto incontenido. Sé que, además, ahora no tengo motivos: tengo trabajo, tengo mis necesidades cubiertas, estoy ganando lo que me voy proponiendo en mi vida profesional y, mis peques, mis queridos peques, son felices.

Quizá por eso necesite seguir llorando, quizá porque espero que la vida me sonría, quizá porque es mejor dejar que mis sentimientos vayan saliendo en soledad.

13 septiembre 2015

Desandar

Filed under: Sin categoría — malísima @ 18:49

Sencillamente pausada, tranquila. Algún recuerdo pero suave, alguna tristeza pero leve. Así ha sido mi fin de semana granaíno. Como dice Silvia: dejándome llevar.

Ninguna preocupación, ninguna presión. El viernes confesé mi historia. Todos me hicieron ver la parte donde no había culpa de un hermano si no, sólo y únicamente, la mentira. No hubo llanto.

El sábado la felicidad de emocionarme ante la vista de la Alhambra tras la lluvia y la noche deslumbrada buscando señales de parejas que se forman. Muy gracioso y sorprendente: siempre hay un roto para un descosido y, quien parece más glamourosa resulta ser de lo más conformista o, quizá sea cierto eso de que hay secretos ocultos detrás de personas grises…

El caso es que los buenos momentos han hecho que empiece a desandar mi camino de sombras. Serena, calmada y feliz.

10 septiembre 2015

Granada

Filed under: Sin categoría — malísima @ 17:54

Tengo ganas de este viaje. Sí. Muchas ganas.

La primera vez fue en mi época de la facultad, con mis padres. El año de la expo. No fue bueno: ni familiar ni personalmente. En lo familiar por la paliza de viaje que supuso: mañana en la expo y noche en Granada. Lo recuerdo adormilándome mientras mi padre conducía y haciendo el esfuerzo por entretenerlo y que no decayera al volante.

Luego achaco a ese viaje perder al noviete de la facultad. Sin embargo fue el viaje a Comillas donde ya le di por perdido. Acaso hice el viaje a Granada para luego ir a Santander? Se me nublan los recuerdos…El caso es que, en esa época, falta de comunicaciones y tecnologías, la forma de comunicación era por carta o por teléfono público. Los teléfonos eran cabinas o bares o conserjerías públicas donde se podían recibir llamadas y se acordaba, desde antes de empezar el veraneo, la hora de contacto. Si el interlocutor no estaba o comunicaba, podías repetir al día siguiente a la misma hora y sino, pasaban días sin saber nada del otro. Yo recuerdo que, en ese verano, se perdió el noviete. Llamé y llamé pero él estaba de anfitrión con amigos y no podía esperar como un pasmarote, a que sonara el teléfono llamando la niña gordita del flequillo.

El segundo viaje fue el que puso fin a mi matrimonio. También fue familiar: con los niños. Hasta el último momento dudamos de la necesidad de ir porque ya había estallado todo por los aires. Fue mi prueba: si la superaba, seguiría conmigo -dijo-. Obviamente no la pasé.

Recuerdo mañanas de sonrisas y noches en vela. Baños familiares en un apartamento de ensueño y copas de más a la caída de la tarde para no hablarme. Paseos con los niños y vacíos a mi persona.

Este viaje me lo tomo como algo esotérico. Desandar lo andado. No pensar nada. Dejarme llevar. No tengo nada sentimentalmente hablando, con lo que nada puedo perder. Sólo amigos a celebrar un cumpleaños.

Esta vez, me dejaré sorprender.

4 septiembre 2015

Despedida

Filed under: Sin categoría — malísima @ 15:12

Vi que no llamaba, que no me hacía ningún hueco en su agenda, que no había forma de quedar. La historia con el viudo no avanzaba en absoluto y tocaba su fin. Me he empeñado yo, lo sé. Acabo de colgar a un amigo y lo he justificado con mi vena masculina: quizá no haya soportado que me dejara él en ese limbo o desidia, quizá necesitaba ser yo quien quedara por encima y quien dijera adiós.

Pensé en borrarle sin más. Pensé en aparcarle y sólo escribirle por navidad pero no. Tenía que ser yo. Tenía que hacer las cosas que nadie hace. Tenía que ser elegante e ingeniosa, como soy yo. Tenía que hacerle ver que no había conocido a mi yo más profundo. Así que, sin más y entre lágrimas le escribí hoy:

“Buenos días,
Sé que lees poco este correo y, en realidad, así lo prefiero. Te dije en una ocasión que, en esto de las nuevas relaciones, no hace falta decirse adiós ni dar excusas que basta con dejarse de llamar pero, en tu caso, me veo obligada a faltar a esa costumbre.
Tengo una edad y tantas experiencias que ya no me callo nada, le pese a quien le pese y he aprendido a ser agradecida con quien ha pasado –de alguna manera por mi vida y que se merece un ratito mi atención: no con todos, eh?- Sé que puedo aparentar ser de una forma ser y que no deja de ser un caparazón. Soy alegre y divertida pero no soy “rubia” –ni casquivana, ni fácil, ni explosiva- He cerrado mi corazón a cualquier tipo de acercamiento pero he de reconocer que tus primeras llamadas telefónicas me gustaban, me reconfortaba saber de ti y hemos tenido muchas confidencias que, sin duda, se quedarán en el secreto profesional y en mi bagaje sentimental. El primer instante que te conocí no me gustaste: me pareciste bajito y sobradito pero me desarmaste por completo con tu primer beso y, a partir de ahí, he disfrutado los pocos minutos que te he visto: cómo has jugado a si me dabas un beso en la mejilla o un pico, cómo has intentado esquivar cualquier encuentro y luego te has dejado llevar hasta cómo te enfadabas en zapatillas –jajaja, sí, me resultó muy tierno-.
Sé que pude hacer cosas por conquistarte y que, en el último momento descarté: estuve pensando en hacer una transferencia para tu carrera, estuve pensando en ir a verte a escondidas y sorprenderte en casa o en el trabajo pero, como ya no creo en cuentitos de hadas, dejé que me invadiera la reflexión para no caer en el ridículo.
He llegado al convencimiento, y de ahí esta carta, de que eres sencillamente admirable. Juntas los dos mundos imposibles: la firmeza del ejecutivo con la dedicación de una madre. Tienes mucha fortaleza para seguir tu rumbo y tienes claras tus metas, con eso puedes conseguir lo que te propongas. No te olvides de eso y no dejes que los malos pensamientos te influyan: todos pasamos por bajones pero sirven para despegar.
Esta despedida es simplemente para que sepas las sensaciones que puedes llegar a generar en las personas. Quizá fuera más fácil para mí, dejarte en el olvido sin más pero no me parecía justo cuando me has hecho sentir a gusto, cuando me hice a un ladito con la idea de si volvería a sonar el teléfono o si llegaría esa cena que ganaste en una apuesta. Así que, me retiro con lo que espero sea un dulce adiós, a lo Lauren Bacall, de forma elegante y a la antigua. No hay nadie ni nada más, sólo la necesidad de expresar lo que no quiero dejar en el tintero.
Por favor, ni me llames ni me contestes, no sabría qué decir ni cómo reaccionar. Déjalo estar y haz caso de cómo comenzó este correo: basta con dejarlo en la indiferencia.
Y por último decirte una frase que escuché en una película (vaya! Lo inventó un guionista y no es mía…): María es irremplazable, sólo te mereces a alguien que te haga feliz.
Besos. En la mejilla.
Lauren.”

30 agosto 2015

Feliz en mi piel

Filed under: Sin categoría — malísima @ 9:10

Qué vacaciones tan dulces y tan merecidas! Hemos disfrutado los canijos y yo como nunca.

Sé que ha sido gracias a la compañía de mi amiga de la infancia y a la presencia de sus hijos, sé que también es el hecho de que mis hijos se van haciendo mayores, sé que el haber tenido un extra económico me ha permitido no mirar el bolsillo, sé que el tener un tiempo de relax sabiendo que vuelvo a un trabajo fijo y no a la vorágine de la búsqueda de empleo también ha ayudado.

Así que, sabiendo que todos los astritos se han ido alineando en mi órbita, me he sentido feliz en mi piel. Sin más interés que ver amanecer a mis niños con una sonrisa, con ganas de jugar, de playa. Me he visto serena, a gusto con mi corazón tranquilo, con mi pelo ensortijado de sal y arena y mi piel tostada. He hecho los excesos justos de comida, conociendo que comíamos fuera y abusaba de precocinados y algún helado. Los vinitos con casera, alguna copita, algún mojito y alguna cerveza en el placer de la terraza de casa. He notado cómo podía causar admiración con mi presencia, cómo me han mirado mis amigos de la infancia sin quererme reconocer -ellas, por dejadez; ellos, por no dar crédito-. He notado cómo, frente a años anteriores que buscaba el paso de los días para el regreso, el transcurso del tiempo lo paladeaba con gusto.

Los veranos felices en compañia de un marido que, aparentemente nos cuidaba, de largas charlas y cenas románticas han quedado completamente en el olvido. Ya no miro el pasado pensando en hice esto o hacía esto. Ya no critico buscando indicios de lo que se pudo haber hecho mal. Miraba el presente. El día. El plan y con eso bastaba: “queréis que hagamos esto, chicos? Fenomenal! Pues preparaos que en un rato salimos…”

Y así, día tras día hasta que, en la despedida de la playa, nos fundimos los canijos y yo en un abrazo plagado de lágrimas.

12 agosto 2015

Desilusión

Filed under: Sin categoría — malísima @ 17:35

Sigo metiéndome en las webs y sigo tentando a la suerte…tendré que dejarlo. Ya no me satisface lo más mínimo. El último prometía sobre el papel (cómo todos!), prometía su voz (algo más que el resto), prometía su pasado (algo que busco en todos!) y prometía su humor.

En persona es bajito (chasco), con la cara fina y ladeada (Dios! pensé en el cuadro de “el grito”) unos ojos verdes impresionantes (incluso se lo dije!) y sólo se mantenía intacto el humor porque el entusiasmo por una nueva vida y nuevo trabajo pasado los 40, se transforma en un contrato de sustitución en una responsabilidad de administrativo (chasco, chasco, chascoooo). Sí, si estoy de acuerdo en que mi vida y mi futuro me lo trabajo yo y con mi labor y mi sueldo tengo que preocuparme de mí y de mis niños. Ya nadie va a venir a darme estabilidad económica…pero de ahí a que sea yo la que tenga que apoquinar, la que deje de tener caprichos -que ya de por sí, no los tengo- y que sea quien -a futuro sirva- de refugio, pues como que no me llama. Está claro que si aún así, me hubiera descabalado el corazón, me hubiera dado lo mismo el contrato, la estatura y lo demás pero, como no ha sido así, todo fluye en contra.

Me da rabia porque la vida está plagada de elecciones y, para mi insatisfacción, elegí lo nuevo a quedar con mi viudo conocido o con mi amigo del sombrero bailarín. Mañana será otro día.

Creo que no sirvo para buscar en las webs, creo que no sirvo para llevarme más desilusiones, creo que perdí mi oído y que la neurona del amor se debió desenganchar con él…Es posible, no?

30 julio 2015

Menos mal que…

Filed under: Sin categoría — malísima @ 16:42

Pues sí, menos mal que lo veía venir. El escritor volvió con su chica y yo sólo fui su paño de lágrimas.

No entiendo la manía esa de que es malo fornicar porque sí pero si es bueno meterse en tu vida, en tu casa, en tus sentimientos, en tu pasado, hurgar en las heridas y extraer tu alma. Desde luego hace mucho que tengo claro que es más sano desnudar tu cuerpo que tu corazón y hace mucho que no lo exhibía tanto. Afortunadamente sólo lo exhibí y no lo saqué a paseo, no dejé que aflorara toda la sangre que sigue alborotada y amoratada esperando a fluir. Menos mal.

El único que hace que mis moratones se vuelvan verdes es mi amigo el viudo -y mi teacher, que siempre anda ahí, entre bambalinas haciéndome sonreír-. No hemos seguido con el nivel de llamadas y de contacto con el que nos conocimos pero, sabiendo que mi puesto es mantenerme en la distancia, sigue ahí y me gusta.

Volvieron mis retoños y toca volcarse en ellos. Veremos a ver cómo se va desenvolviendo el regalo de la vida, de las vacaciones y del verano.

26 julio 2015

Tranquila

Filed under: Sin categoría — malísima @ 14:20

Último fin de semana de mis “vacaciones” de verano. Ha sido la primera parte sin niños y, contrariamente a lo que piense el mundo, mis pequeñas vacaciones, sin lavadoras, sin horarios -sólo los obligatorios de trabajo-, sin compras, sin deberes, sin tareas domésticas.

Hago un buen balance: quedadas, piscina, aperitivos, helados, caprichos. Poco sexo, eso sí pero el suficiente para no sentir que se me va a atrofiar los músculos interiores. Me hubiera encantado que hubiera existido más ternura en mis relaciones con los contricantes pero ya sé que no se puede pedir más.

Ha sido el verano de los reencuentros: volvió el escritor de ciencia-ficción a enseñarme que sabe bailar salsa aunque siga pensando que le falta poderío, volvió el espía a recordarme lo que no quiero volver a pasar y tuve una cena con áquel que me dijo que yo era “moderadamente atractiva” y que rechacé entonces y volví a rechazar ahora por feo, sobrado y cincuentón.

Que me doy por satisfecha y que me seguiré dejando llevar por las afluencias y las circunstancias de mi vida…

21 julio 2015

Me vuelves loco

Filed under: Sin categoría — malísima @ 16:17

Pues sí, cuando una puerta se cierra hay que abrir alguna ventana y si son dos, mejor.

Despaché a mi amigo escritor y le avisé que buscaría compañía. Dicho y hecho. Sé quién no me falla y a quién debo llamar. Así que, la apuesta de mi querido samurai siempre es segura. Es una lástima que no haya posibilidad de profundizar más pero me hace sentir bien en el momento que necesito sentirme bien. Y como no hay una sin dos, me encontré con llamaditas de quien decidí que iba a llorar por mi.

La primera llamada fue para ver qué hacía, la segunda para contarme lo que él iba a hacer y la tercera, -al día siguiente. para venir a tomarse un café conmigo. Me encantaaaa. Pues sí, me gusta porque se le ilumina la cara al verme y, frente a azúcares almibarados que no propulsaban ninguna máquina de elevación ante esta mujer con título de conducción de maquinaria, se desataba en saludos con todas las partes de su anatomía.

Me gustó que, frente a mi beso en la mejilla, me plantara un pico en la calle. Me flipó que, aunque me decía por teléfono que sólo quería un café, fuera verme y susurrarme un “vámonos a tu casa”. Me gustaron sus besos, su forma de desearme, de tenerme, de desnudarme. Por el pasillo fui vestida sólo por su abrazo y, ante el reflejo de nuestros cuerpos frente al espejo, se confesó con un “me vuelves loco”.

No sé a qué es debido pero me saca la parte buena de mí, cuando estoy con él vuelvo a ser la niña trasto que reconozco en mí. Me abraza por la calle y me besa con ternura. Lo sé. Lo noto y sé que tampoco llegará a más y que he de andar con pies de plomo pero disfruto volviendo a recuperar la parte traviesa que no suelo sacar a relucir.

« Newer PostsOlder Posts »

Powered by WordPress