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11 octubre 2015

Hartura

Filed under: Sin categoría — malísima @ 12:01

Si puediera gritar, gritaría tan alto y tan fuerte que asustaría!. Estoy harta de ser buena, de que todo, todo el mundo me use, me utilice. Con descaro, a su antojo.

Me da igual quien sea, desde mi madre, a mi hermana, a mis amigas. Todos. Absolutamente. Si hasta en las citas. Pasan de ser una conquista a ser una consulta profesional. Valgo para todo: de chófer, de gestora, de paños de lágrimas, para completar momentos, para rellenar huecos pero nunca, nunca, nunca soy yo la primera en algo. Nadie se preocupa de si estoy bien, de si yo quiero hacer, de si tengo algún interés. Quiero gritar al mundo que ya está bien. Que necesito mi espacio que no soy la que vale para todo. YA ESTÁ BIEN.

3 octubre 2015

Más frases

Filed under: Sin categoría — malísima @ 15:00

Ha vuelto a pasar una onomástica y ya no significa nada. Un leve recuerdo, como un velo, como una nebulosa.

Lo que si martillea mi cabeza es una de las frases de película que vi hará un par de semanas. Es una película ochentera, donde una fea Whoopi Goldberg ejerce de entrenadora de un equipo de baloncesto. En un momento moral de la cinta, se sienta junto con un jugador a preguntarle si de verdad quiere seguir adelante con su divorcio y él confiesa que su mujer no confía en él. La frase de la entrenadora, en versión maternal viene a decir algo así como “es que si ha existido una infidelidad por tu parte, la debes de pedir perdón toooodos los días y una vez que ya lo haya superado, sigue pidiéndola perdón tooooodos los días”.

Tengo claro que, en mi historia, pillé una infidelidad y nunca-nunca-nunca hubo un mísero perdón. No hubo valor para reconocerlo y jamás hubo nada que indicara el más mínimo arrepentimiento.

De todas formas no sé por qué sigo analizando lo que falló. Está claro que ya hacía mucho que no me quería cuando, en meses, o-vete-tú-a-saber-desde-cuándo, ya vivía con otra. En mi defensa, señoría, puedo manifestar que han pasado años sin que nadie haya sido capaz siquiera, de asomarse al vacío que se quedó en mi corazón.

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