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30 julio 2015

Menos mal que…

Filed under: Sin categoría — malísima @ 16:42

Pues sí, menos mal que lo veía venir. El escritor volvió con su chica y yo sólo fui su paño de lágrimas.

No entiendo la manía esa de que es malo fornicar porque sí pero si es bueno meterse en tu vida, en tu casa, en tus sentimientos, en tu pasado, hurgar en las heridas y extraer tu alma. Desde luego hace mucho que tengo claro que es más sano desnudar tu cuerpo que tu corazón y hace mucho que no lo exhibía tanto. Afortunadamente sólo lo exhibí y no lo saqué a paseo, no dejé que aflorara toda la sangre que sigue alborotada y amoratada esperando a fluir. Menos mal.

El único que hace que mis moratones se vuelvan verdes es mi amigo el viudo -y mi teacher, que siempre anda ahí, entre bambalinas haciéndome sonreír-. No hemos seguido con el nivel de llamadas y de contacto con el que nos conocimos pero, sabiendo que mi puesto es mantenerme en la distancia, sigue ahí y me gusta.

Volvieron mis retoños y toca volcarse en ellos. Veremos a ver cómo se va desenvolviendo el regalo de la vida, de las vacaciones y del verano.

26 julio 2015

Tranquila

Filed under: Sin categoría — malísima @ 14:20

Último fin de semana de mis “vacaciones” de verano. Ha sido la primera parte sin niños y, contrariamente a lo que piense el mundo, mis pequeñas vacaciones, sin lavadoras, sin horarios -sólo los obligatorios de trabajo-, sin compras, sin deberes, sin tareas domésticas.

Hago un buen balance: quedadas, piscina, aperitivos, helados, caprichos. Poco sexo, eso sí pero el suficiente para no sentir que se me va a atrofiar los músculos interiores. Me hubiera encantado que hubiera existido más ternura en mis relaciones con los contricantes pero ya sé que no se puede pedir más.

Ha sido el verano de los reencuentros: volvió el escritor de ciencia-ficción a enseñarme que sabe bailar salsa aunque siga pensando que le falta poderío, volvió el espía a recordarme lo que no quiero volver a pasar y tuve una cena con áquel que me dijo que yo era “moderadamente atractiva” y que rechacé entonces y volví a rechazar ahora por feo, sobrado y cincuentón.

Que me doy por satisfecha y que me seguiré dejando llevar por las afluencias y las circunstancias de mi vida…

21 julio 2015

Me vuelves loco

Filed under: Sin categoría — malísima @ 16:17

Pues sí, cuando una puerta se cierra hay que abrir alguna ventana y si son dos, mejor.

Despaché a mi amigo escritor y le avisé que buscaría compañía. Dicho y hecho. Sé quién no me falla y a quién debo llamar. Así que, la apuesta de mi querido samurai siempre es segura. Es una lástima que no haya posibilidad de profundizar más pero me hace sentir bien en el momento que necesito sentirme bien. Y como no hay una sin dos, me encontré con llamaditas de quien decidí que iba a llorar por mi.

La primera llamada fue para ver qué hacía, la segunda para contarme lo que él iba a hacer y la tercera, -al día siguiente. para venir a tomarse un café conmigo. Me encantaaaa. Pues sí, me gusta porque se le ilumina la cara al verme y, frente a azúcares almibarados que no propulsaban ninguna máquina de elevación ante esta mujer con título de conducción de maquinaria, se desataba en saludos con todas las partes de su anatomía.

Me gustó que, frente a mi beso en la mejilla, me plantara un pico en la calle. Me flipó que, aunque me decía por teléfono que sólo quería un café, fuera verme y susurrarme un “vámonos a tu casa”. Me gustaron sus besos, su forma de desearme, de tenerme, de desnudarme. Por el pasillo fui vestida sólo por su abrazo y, ante el reflejo de nuestros cuerpos frente al espejo, se confesó con un “me vuelves loco”.

No sé a qué es debido pero me saca la parte buena de mí, cuando estoy con él vuelvo a ser la niña trasto que reconozco en mí. Me abraza por la calle y me besa con ternura. Lo sé. Lo noto y sé que tampoco llegará a más y que he de andar con pies de plomo pero disfruto volviendo a recuperar la parte traviesa que no suelo sacar a relucir.

18 julio 2015

Arqueólogo

Filed under: Sin categoría — malísima @ 11:31

Pues sí, hasta aquí. Sé que mi corazón se ha endurecido y se encuentra como una tumba faraónica escondida tras kilos de arena y barro. Sé que es mi tesoro escondido y que hace falta mucha destreza para llegar hasta él. Estas semanas, con mi amigo el escritor de ciencia-ficción, me he encontrado como si estuviera en las manos de un arqueólogo.

Iban quitando la arena de mi sarcófaco, poco a poco, con una brocha de preguntas, de preocupaciones, de rutinas. Se aproximaban al reborde de mi corazón con un pequeño cincel, repasando las líneas exteriores, con caricias lentas, con besos pequeñitos. Total, que esa tumba que ha permanecido soterrada durante años, iba apareciendo con las visitas de ese amigo que se aproximaba a la piscina a preocuparse por mi mientras se daba un bañito, que me acompañaba a tomar cervecitas y a contarnos nuestra vida, que me hacía detallitos en forma de relatos y pasteles rusos. He notado cómo, poco a poco, se iba descubriendo las capas de barro expuestas sobre la fortaleza de mis sentimientos…

Menos mal que, ese tesoro arqueológico en el que oculté mi corazón, necesita que, una vez se haya descubierto la silueta del caparazón, se desentierre con una buena piqueta. Si no hay piqueta, si no hay pasión, si no hay arrebato no habrá nadie que pueda sacar a la superficie las ruinas de mi alma.

Así que, ante su último wassap diciéndome que “nunca me había engañado y que no ha superado la última relación sentimental y su ruptura tras seis años de relación. Que no tengo la cabeza ni el corazón preparado para empezar algo sin que haya cicatrizado y que debes comprenderlo” le he contestado con un “tranqui, ya tengo quien venga hoy a darme un revolcón”.

Sé que es una patada agresiva directa al estómago. No soporto la ñoñería ni la tontería. El que ha empezado ha sido él, quien me ha llamado, me ha buscado, ha estado mandando fotos mías a sus hermanas, a su familia, comentando que viene a estar conmigo, que le ayudo, que le cuido que no me venga diciendo que “no está preparado”. Si no le pongo sexualmente, mejor salir ya. Si es que no es buen compañero de cama y lo que necesita es endulzar la vida de su presa hasta derretirla, mejor salir ya porque sino, me puedo ver envuelta en una relación tan cursi y tan destructiva como las que me cuenta.

Ahora a esperar que suene el mensajito de algún folloamigo dispuesto a consolarme…

12 julio 2015

Colhogar

Filed under: Sin categoría — malísima @ 8:52

Sí, así me denominé ayer ante un amigo: colhogar. La frase le siguió una gracieta: “sí, porque además soy más grande que un kleenex”. Así me siento pero no me está importando representar este papel.

Es curioso porque es un amigo de un amigo y fue la primera persona que conocí tras mi separación. Me llamó la atención, le tenté y aunque la tentación no llego a ser más que besos cruzados en distintos idiomas y un desayuno de ganas algo debió quedar para que, al cabo de tanto tiempo, volviera a localizarme.

Ahora mismo está recuperándose de la última relación. Sé que me usa como paño de lágrimas. Sé que, de poder ser, me quedaría en esa relación de transición de la que siempre huyo. Sin embargo, ahora mismo me da paz. Sé que soy yo la que le cuido pero él también lo hace. El que esté a mi lado, el que me lleve a tomar el aperitivo, el que me acompañe a la pisci, hace que me olvide de promesas de llamadas, de la angustia de los wassap que no suenan y de las citas que se tuercen.

Mañana parto para mi primer viaje de trabajo con noche fuera. Me muero de ganas.

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