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20 febrero 2015

Pensamientos

Filed under: Sin categoría — malísima @ 20:00

En San Valentín tuve plan. Aún así algo se esbozó en mi interior recordando que fue la fecha del fin.

Ayer, una amiga se deshacía en lágrimas por un desengaño amoroso. Me gustó cómo acudimos a reconfortarla. Empieza a ser cierto lo que dice mi hermana: somos un matriarcado. Enseguida acudimos a la ayuda de cualquiera de las amigas que forman nuestro círculo. Ojalá dure mucho y sigamos apoyándonos.

Esta noche saldré con muchas de ellas. Creo que sólo somos dos divorciadas. Me apetece porque sé que me reiré aunque me parece que el grupo va a ser muy numeroso y muy dispares.

De mis hombres no sé nada. Mi folloamigo del último fin de semana ni se ha pronunciado y, por supuesto, yo tampoco. Hablamos ayer por teléfono y, ante su insistencia en volver a la casa de intercambio, le comenté que no estaba dispuesta. Podía haberlo disfrazado, podía darle largas pero quiero ser yo, quiero ser fiel a mi misma. Si algo no me gusta lo digo. No necesito maquillar mis pensamientos para agradar a nadie. Si no les gusta mi sinceridad o mis escrúpulos, que se vayan.

Ayer tuve un compromiso con mi amigo con nombre de premio. Me resulta agradable estar con él pero sigue siendo el perro del hortelano que ya conocí: hablamos y hablamos, de la vida, del trabajo, del tiempo, de todo. Las palabras bonitas sólo llegan vía mail una vez que me he marchado. Que si estaba espectacularmente guapa, atractiva y sensual, que si no salgo de su cabeza, que no paraba de mirar mis labios…Todo, una vez que ya no estoy. Una vez que sabe que no me voy a derretir en sus brazos.

Y en ocho días nuevo y deseado trabajo…Así que me centraré en ello. Se terminan las citas casuales y el devaneo tonto por quienes no me aprecian. Así que me volcaré en mis niños y en el curro, en el curro y en mis niños y prometo llamar a la buena suerte y a la felicidad como compañeras de este estupendo viaje…

16 febrero 2015

Cayó el mito

Filed under: Sin categoría — malísima @ 9:15

“Que os vengáis con nostros. Dile a tu amigo que si quiere, puede llamarme” Y así fue, por medio de wassap, la propuesta para ir a un local de intercambio de parejas.

Aparte de lo sórdido del local, la oscuridad y el miedo que me invadía antes de entrar, he de confesar que lo que más me preocupaba era que esa forma de entablar sexo fuera a tener el efecto de una droga en mi. Mi partenaire deja claro a través de sus hechos que no va a pasar del escalón de folloamigo, con lo que, sabía, que si tenía que dejar el local y no volver a verle en mi vida, tampoco me iba a preocupar.

Para mi no supuso ningún enganche, no hubo más morbo que cuando ves una porno. De acuerdo que nos entraron parejas, de acuerdo que sentí manos sobándome pero a mí, el sexo me gusta y aunque pueda parecer salvaje o loca, reconozco que me gusta el sexo sin más, que no necesito aderezos. Así que, se me cayó el mito de este tipo de locales. Es cierto que mi condición era que me iba a divertir pero sólo con mi pareja, que no me veía capaz de probar otras experiencias. Había gente que daba vueltas y vueltas -entre ellos mi amigo alicantino que me mandó el wassap- buscando parejas que les atrajera para contactar. Yo quería follar. Llevaba una semana esperando el encuentro y ya me resultaba excitante mi acompañante por sí sólo.

Después de dos grandes polvos, -uno en un cuarto oscuro, con un columpio de cinchas al que tuve que agarrarme, rodeada de manos y parejas mirando y otro, en una cheslón frente a un jacuzzi, solos los dos y sin ninguna interrupción- nos fuimos juntos y me dejó en casa.

Hablamos anoche y hablamos hoy. Su conclusión: hay que ir y probarlo todo. La mía: ni de coña, no me ha resultado tan gratificante, ni tan morboso ni me hace gracia pensar en tirarme a un tío que no volveré a ver ni ver cómo mi partenaire se tira a otra.

El sexo es bueno y me gusta y sé diferenciarlo del amor pero tiene que haber una atracción algo más definida que un aquí-te-pillo-aquí-te-mato.

Tampoco sé qué tipo de persona soy para que me hagan propuestas no convencionales. O quizá es que ya todo el mundo está tan desengañado que lo tenga que probar todo…No sé, prefiero a mi caballero antiguo que me dice cosas para que me imagine en la cama pero luego confiesa: ese coño de oro no lo compartiría, te quiero sólo para mí…

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