quisquillosa Otro blog más de WordPress

21 mayo 2014

Votar

Filed under: Sin categoría — malísima @ 22:06

Sí, soy muy sentida, o ñoña, o sensible. Hoy se han reído en la comida mis nuevos compañeros y jefes porque he dicho que, cada vez que voto, me emociono. Que soy una demócrata empedernida y que cuando ejerzo mi derecho, siento un grado de satisfacción y una embriguez emocional que -reconozco- no es normal. Entre carcajadas han indicado que se me pasará y yo he tenido que reconocer que quizá es lo que me inculcaron mis mayores, que no podían usar su voto y le daban un valor que -ahora y en democracia- no sabemos reconocer.

De las risas han saltado a los dobles sentido y a la afectividad, que quizá era que botaba poco (cambiamos de verbo y de acepción) y que de ahí que pudiera sentirme embargada del gusto. Yo he sido la primera en reír la gracieta y en bajar la mirada pero es cierto que, en ocasiones, entrelazada a un cuerpo y sintiendo las caricias, las embestidas y los desenfrenos de un encuentro amoroso, he sentido que mis lágrimas se aflojaban en mis ojos. Quizá no hace tanto, quizá cuando menos pensaba pero, llegado un momento y ante la vergüenza tuve que voltear mi cara hacia el lado derecho de su cuerpo y hundir mi mentón en la almohada para que no escaparan esas lagrimillas. No ocurre a menudo ni mucho menos, es sólo cuando me hacen sentir bien, cuando se junta el deseo y las ganas, cuando saben tocarme con agrado, cuando hacen que me sienta como un lienzo en el que se puedan trazar caricias y besos. En definitiva, cuando se hace bonito y -desgraciadamente, no es fácil por las prisas y los malos acompañantes-.

Cuando llega esa emoción da igual que el hombre sea difícil o que el rimmel caiga hasta parecer un panda. Da igual que se repita o que no. El momento ya está vivido, sentido, inspirado, interiorizado. Mi chico con nombre de premio, lo consiguió. Lo hizo arte.

Y volviendo al principio, no sé yo si votaré o no el domingo. Supongo que sí, aunque sea en blanco.

3 mayo 2014

Cena

Filed under: Sin categoría — malísima @ 20:52

Lo que me ha costado…siempre tan tieso, tan en su sitio. Esta mañana café para hablar de su vida y mis ocurrencias. Me toma el pelo, me río. Me pone en mi lugar, me aconseja. Sé que es bueno hasta decir basta. Sé que mi amiga me dijo que se le veía lo bueno desde lejos. Sé que no podía derretirme ante tanta bondad, que necesitaba más picardía, más vanidad. Ahora no le quiero hacer daño pero reconozco que me apetece verle, me apetece prepararle una cena bonita.

Es la única persona que me hace sentir bien mientras me preparo para salir con él. Me gusta ponerme guapa porque sé que me lo va a decir y que no será el mismo piropo de la última vez, puede ser un “espectacular” o un “impresionante” o, como el último día en el juzgado un “no se me acerque en el ascensor porque no creo que pueda responder”. Sé que se merece alguien que le adore y que quizá no sea yo la que deba de estar a su lado con mis inseguridades. Sin embargo, hace un par de noches soñé con sus abrazos, sus besos, su forma insinuante y pausada de tocarme, de recorrer mi cuerpo con dulzura, como embadurnándome de chispitas y, a partir de ese sueño, no he podido dejar de desear que se volviera a hacer realidad.

En un rato vendrá a cenar. Sé que, con cualquier otro, estaría todo hecho. Con él, puede ser todo un despropósito. Quizá ni me bese, con seguridad, saldrá corriendo…Hay que intentarlo.

Powered by WordPress