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21 abril 2014

Anillos

Filed under: Sin categoría — malísima @ 16:12

Mis anillos van conmigo. Todos de plata. -En mi época de casada, eran de oro, salvo en verano que retomaba a mis preciados anillitos de plata-. Suelo llevar cuatro. Tres en la derecha, empezando por el índice y uno sólo en la izquierda. Cada uno con su historia pero uno, en especial, que es el que me da suerte. Me lo regaló mi amiga Ana, de la Facultad. Una tarde de toros. Me invitó y hacía muchísimo que no nos dábamos una tarde de capricho para nosotras solas. (Yo fui aficionadilla al mundo taurino pero hay que saber mucho para entender y disfrutarlo…ya apenas voy, sólo cuando me invitan y creo que jamás he pagado una entrada…)

Bueno, el caso es que, nos juntamos en la estatua del Yiyo y cruzamos a tomarnos juntas un café. Al entrar en el bar, donde estaba plagado de señorones y abuelitos, se nos quedaron todos mirando. Éramos las únicas mujeres, morenazas las dos, arregladas y bastante resultonas y, para bajar al baño, fuimos incapaces de ir la una sin la otra por la expectación que había sobre nosotras. En la escalera, mi querida amiga me dijo que tenía una sorpresa para mí, que guardaba durante meses -al haber pasado ya mi cumpleaños-, y sacó la cajita maravillosamente envuelta con mi anillo. Tengo los dedos finísmos y es difícil acertar con mi talla. Pues ella, a pesar de la distancia, se había acordado de lo mucho que me gustaban y había acertado a pedir la talla pequeña. Es sencillo, plata ancha con una gran perla incrustada. Desde entonces lo llevo en el índice de la mano izquierda y no sé por qué, el día que lo cambio por otro, las cosas me salen mal. Cuando me lo pongo por la mañana, sonrío y pienso que mi amiga está conmigo…Afortunadamente, es de las personas a las que sigo llorando y escribiendo mails desde el trabajo.

Esa tarde de toros me pasó lo que no me había pasado en mi vida. Estábamos esperando en la entrada de los toreros y Ana se fijó que había un fotógrafo sacando fotos, no dijo nada pero al día siguiente me telefoneó para que mirase en internet la web de las Ventas. Entre las miles de personas que había en la plaza, entre todas esas fotos especializadas del fotógrafo del coso, había una foto de dos amigas: puedes adivinar quienes son…

19 abril 2014

Dilema

Filed under: Sin categoría — malísima @ 10:43

Ahora me hago bruces con tantos admiradores. Vuelta al mercado, retomo la red y enseguida se llena mi página de flechazos, correos y avisos de visitas de futuribles, amigos, folloamigos y novios. No me cuesta conocer gente. De hecho, incluso me viene bien y sé que me sirve para afrontar otras entrevistas de trabajo. Creo que mi época de locura ha pasado, me gustaría tener alguna relación tranquila, sosegada pero alegre, vital. He llorado mucho, he sufrido mucho, necesito una nueva ilusión. Realmente lo que necesito es un vuelco en mi vida, un buen trabajo, estabilidad económica, algún capricho, un viaje bonito…un novio? No estoy segura. Voy con una máscara para no caer en ningún abrazo engatusado pero luego empiezo a conocer a alguien, empiezo a crear una rutina de acercamiento y me imagino que, quizá, con el tiempo, eso se tornará en la relación que quiero tener. Pero despierto y me encuentro con las mentiras y engaños de hombres casados, con las manías de hombres inmaduros, con las ganas de personas que necesitan reinventarse con esta dichosa crisis, con vanidosos, con depresivos, con folladores malos, con canallas buenos…caótico.

Con el paso del tiempo, me voy dando cuenta de la gente que llegó a mi hace dos años -cuando era un pelele sentimiental- y que, a pesar de mis devaneos, sigue a mi lado. Me doy cuenta de que paseando, me encuentro pensando en él y tengo que mandarle la foto de su restaurante favorito, me doy cuenta de que comparo los besos nuevos con los besos antiguos que alguien me dio. Me doy cuenta de que soy injusta porque tampoco sigo convencida de que deba de volcarme con él ni con nadie. Y ante tanto dilema, me asusto.

Voy a probarme ropa para ver si puedo ejercer de madrina el próximo sábado e inmediatamente después remitiré un wassap a un desconocido: “sigue en pie lo de vernos en persona hoy o te pongo en un compromiso?”.

9 abril 2014

Divorcio

Filed under: Sin categoría — malísima @ 11:24

Ratificación en el juzgado y divorciada. Nuevo paso en mi vida. Ya no hay ningún tipo de sentimiento. Recelo, sí y mucho porque ha sido capaz de no pagar la pensión y de quitarme dinero de la cuenta del préstamo pero también ha servido para despertar, para no cargar más culpa sobre mis hombros.

Ayer iba feliz. Me vestí de lo que llamé de “desnovia”: traje nuevo drapeado y blasier negro. Mi amigo con nombre de premio me halagó el gusto en el vestir. Me fascinó que mi hijo mayor, sin tener ni idea de lo que iba a pasar esa misma mañana, me plantara un anillo de gomas de colores en mi dedo corazón, me resultó muy gratificante: pasar de alianza de oro a anillo tejido con plástico reciclado por quien parí, por un alma purísima y que realmente ocupa -con su hermano- mi verdadero amor.

Tuve suerte de compartir mi alegría de la firma con mi querida amiga en los juzgados, tuve suerte de que hubo gente que me animaba desde la distancia, tuve suerte de terminar con lo interminable. Y la vida sigue, como siempre, igual que todo.

Se terminó con una firma y al salir, el muy tonto de mi ex marido me mandó un mensaje a mi móvil diciendo “oleee ya está. Voy para casa” Supe reírle el error, porque estaba claro que no era para mí sino para la nueva que comparte su vida. Qué inútil cuando piensa que despacharme es para celebrarlo. Ya lo escribí en otra red social: “si te alejaste voluntariamente de mí, ya escogiste tu condena”. Estoy plenamente convencida de que es así, que soy buena, que sólo debo darme a quien me merece y que si no están a mi lado, se pierden el tesoro de mi sonrisa, la alegría de mi carácter y la frescura de mi ingenio. Como dice mi brujita favorita: sólo se merecen estar conmigo la gente de mi mismo planeta…

Comida tranquila en el barrio, frente a mi primera casa de casada, con alguien que me supo escuchar -y a quien me tocó escuchar- y vuelta al cole a recoger a mis niños.

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