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28 febrero 2014

Qué pereza!

Filed under: Sin categoría — malísima @ 15:31

Pues sí, lo peor de terminar relaciones es volver a empezar con otras. Da igual que sea una relación laboral que sentimental. Otra vez conocer a los compañeros, a saber de su vida, de sus antecedentes, su forma de trabajo, sus virtudes, sus defectos. Si lo lees y lo aplicas a compañeros sentimentales es lo mismo…y todo me da una pereza horrorosa.

Primero, conectar en internet o en la vida; luego, dialogar y filtrar…si es verdad, si trabajan bien, si son provechosos y, por último, congeniar y hasta quedar…Pufff…de veras que no me veo capaz, me he ido conformando con lo que ha venido quizá por no volver a empezar, con no estar dudando, sonriendo, investigando, trabajando…

Y de acuerdo que ya no necesito meter a nadie en mi vida, ni necesito compañía. Pero sigo siendo joven como para necesitar meter a alguien en mi cama…Si no busco corazón, si sólo quiero un compañero que no me falle, que no me mienta y que me folle bien…Acaso es pedir mucho?? Desgraciadamente y en pleno siglo XXI, sí, es pedir mucho…

Qué pereza….!!

27 febrero 2014

Relax

Filed under: Sin categoría — malísima @ 23:18

Comida en el burguer con un viejo amigo y vuelvo a la tranquilidad que perdí hace días. Quizás hablé demasiado. Quizás dije cosas que no debía decir pero que necesitaba contar. Tener a alguien que me ha escuchado, que me ha aconsejado y que me ha dicho cosas tan nimias como que quite la batería de un móvil, me ha dado tranquilidad.

Además es gracioso cómo se abstraen las cosas cuando hablas de un hombre frente a otro hombre. Las mujeres nos recreamos en los detalles, en el qué te dijo, cómo estás, qué sentiste…Los tíos, no. Al contrario. Tienes que ir al grano y yendo al grano, contando las historias sin abalorios, te da una nueva perspectiva.

Creo que es bueno conservar amigos aunque estén en una delgada línea roja…

Cíclico

Filed under: Sin categoría — malísima @ 23:11

Pues no quería regresar por ese camino, pero así lo hicimos. Después de la firma en el juzgado me ofrecí a llevar a mi ex hasta alguna calle próxima a su domicilio. Aceptó y subió a mi coche. Nada. No siento nada. Ni cariño. Ni lástima. Ni estima. NADA. El caso es que propuso regresar por Serrano en lugar de la Castellana y, sin quererlo, pasamos por delante del colegio donde nos casamos. Su comentario: que ahora venía ahí a juzgar al pádel. Mi pensamiento: se ha cerrado el círculo. Efectivamente, ahí empezó la historia y, sin más, acababa, de regreso, tras la firma de un papel en el Juzgado (falta el definitivo pero es sólo otra firma).

Así que, al pasar, he sentido que ya no había vuelta atrás. Cuidado que soy ñoña y, sin embargo, no ha existido ni un atisbo de melancolía. Creo que he sufrido demasiado.

Si soy dura, fría y calculadora pienso que él no me gustó nunca. Que me enamoró en un momento de debilidad y que, aún saliendo con él, no se me encendió la chispa hasta que vi sus fotos de adolescente: era guapo. Morenazo y guapo. A partir de ahí se me disparó el reloj biológico y pensé que serían los genes estupendos para una futura descendencia. Lo disfracé de amor o me engañé para fortalecer mis ovarios. Da igual. Si lo medito, fue él mi objetivo. Sus genes fueron mi objetivo y ahora ya lo tengo: dos varones preciosos, mezcla de mi dulzura y su fortaleza, mis ojos, sus ojos, mi inteligencia y sus músculos, mi sensibilidad y su dureza.

Qué triste si he llegado a esta conclusión, no?. En el fondo, mamíferos y la conservación de la especie….

26 febrero 2014

Llanto

Filed under: Sin categoría — malísima @ 11:00

Me he venido a casa a llorar como yo sé hacerlo: frente a un ordenador. El día se ha levantado lluvioso y eso reconforta mi ánimo: siempre he pensado que la lluvia era una forma de llanto y que alguien llore conmigo me consuela.

También sé que tampoco debiera tener motivos y que, volviendo en el coche, he visto cómo iban a clase cuatro cieguitos bien agarrados para cruzar entre charcos y he pensado que yo era egoísta cuando, afortunadamente, no tenía las dificultades de otros en la vida. Pero hoy me siento triste. Triste porque mi carácter tampoco me deja llorar desconsoladamente en brazos de nadie, porque no pido ayuda, porque no abuso de nada ni de nadie. Cada cual tiene sus problemas y nadie quiere escuchar los problemas de otro.

Siento, para mi desgracia, porque es un sentir y quizás sea incierto, que mi familia me deja de lado. Como sobrevivo, como no me quejo, como sigo regalando sonrisas pues ya no soy objeto de preocupación. Y la vida sigue, y las preocupaciones de mi familia son los vestidos de comunión, la caída de la gata, la anemia de mi madre. Y yo a eso qué contesto: que hace meses que no pruebo un filete, que no me compro ropa, que tengo que pegar las suelas de mis primeras botas, que no tengo un capricho porque sólo he trabajado un mes en lo que va de año, que vuelvo hoy a pisar la oficina del desempleo como una pordiosera aunque tenga titulación y ganas para aburrir.

Tampoco puedo contar a nadie que amanezco de madrugada con desazón y temor. Que no entiendo por qué apareció alguien en mi vida ni con qué motivos. Si las relaciones son difíciles de por sí, mezcla en ellas el ser un objetivo…para escribir una novela de terror.

Y mañana pasaré por el juzgado junto a mi ex. Un primer paso. Vendrá luego otro y terminaremos en divorcio. Eso sí que me da tranquilidad. Las cosas agarraditas y bien hechas. Ya tendré tiempo de volver a llorar por lo que no hice, por todo lo que dí y no recuperé, porque él enseguida rehizo su vida y yo no me conformo con nadie…Porque sigo con este corazón tan congelado.

Y ahora dejaré que mis lágrimas vuelvan a resbalar mientras lo releeo…

23 febrero 2014

Series

Filed under: Sin categoría — malísima @ 20:24

Sí, en mi anterior post hablaba de que la realidad puede superar a la ficción. Es totalmente cierto. Ayer me tragué un montón de series por internet, de esas que rompen el share en telecinco. De hecho, me las habían recomendado para que pudiera entender la vida de algún amigo. Creo que nunca me he negado a comprender, a entender, a saber ponerme en la piel del otro. Lo que no concibo es que no se tenga empatía para conmigo. Otra vez una mentira. Además una mentira contrastada en otro fin de semana de desaparición.

Ahora tengo miedo. No sé para qué entró en mi vida. Quizás sólo fue por diversión pero tengo el temor de que fuera por trabajo. Si ha sido así, asusta. Mucha información. Muchos datos. Mucha vida expuesta. Tendré que ir con pies de plomo. Necesitaré ayuda. Ahora mismo, yo sola no puedo. Y sí, la realidad supera y con mucho la ficción…

Carrie, Samantha, Nichole y Miranda

Filed under: Sin categoría — malísima @ 20:11

Mi peli favorita una tarde de domingo. Cuatro íntimas amigas en la ciudad más televisiva del mundo y sus problemas sentimentales. Mis amigas y yo siempre nos habíamos identificado con las protagonistas. No teníamos claro qué perfiles correspondían con cada una de nosotras pero se nos hacían afines. En nuestros akelarres nos reíamos de los personajes y tratábamos de sintonizar con los papeles. Siempre he tenido claro el de una de ellas: la más desapegada, la más carnal y la más tierna es el de mi brujita favorita. Nunca falla. Parece que desaparece, que está en otro mundo pero yo creo que está por encima de este mundo y luego, siempre, siempre está dispuesta. Una palabra justa, una llamada en el momento en que lo necesitas, un abrazo. Hasta una echada de cartas…Yo creo que me sobrevuela, que me conecta por encima y que cuando presiente que voy a desfallecer, se materializa y me manda un pedacito de su energía. Me admira porque no se anda por las ramas, mientras yo puedo entrar en un bluque sin fin, con una única palabra de ella, se despeja todo mi embrollo, todo el embrollo del mundo, cualquier embrollo..

La otra amiga es tierna y tuvo su cuento en la facultad. Es buena pero no es tan mágica. Es más terrenal y más voluble. Más sensible y más enamoradiza. Cada una tiene su huequito en este cuento que es mi vida. Todas somos distintas pero tenemos una pieza dentada en algún punto para que el engranaje funcione cuando estamos juntas. Para que nos necesitemos cuando es inevitable y para que nos obviemos cuando no nos hacemos falta.

Bendita tele que hace que me sienta feliz con mis amigas porque sé que la realidad puede superar a la ficción.

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