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4 diciembre 2013

Pero

Filed under: Sin categoría — malísima @ 22:51

Se equivocó el teclado y el título pensaba ser paro, que es lo que me preocupa. Cada día que pasa me agobio más. Necesito trabajar, necesito saber que no le va a faltar el sustento a mis nenes, que podré pagar la casa, la hipoteca, la calefacción que raciono como un tesoro. Quizás de ahí mi catarro, y de ahí mi malestar general.

Ayer el pequeño tuvo un accidente y volví a encontrarme sola ante la adversidad. Era una menudencia pero, cada vez que pasa algo, siento más la soledad. Para colmo, me doy cuenta de que, en los momentos malos no puedes contar con nadie. Todo el mundo tiene su vida y nadie la va a cambiar por un percance. Aunque en ese momento, ese pequeño accidente, sea para mí el más grande de los abismos. Cada cual tiene su rutina, sus quehaceres. Además me doy cuenta del egoísmo de los mayores, da igual que sea mi propia madre, la abuela buena de los niños. Ya sólo es buena si ninguno damos problemas. Yo, con mi separación, ya di demasiados. No soy persona grata para ella. Y como las relaciones son vicevérsicas, ni ella ni yo nos aguantamos.

Así que, un hecho puntual y sin mayores consecuencias, hace que me derrumbe y que el día se haya vuelto más gris y más frío de lo habitual. A ver si mañana suben un poquito las temperaturas…

1 diciembre 2013

Repaso

Filed under: Sin categoría — malísima @ 17:43

Me pongo triste cuando oigo los mensajes de la nueva novia del papá dedicado a mis niños. No es celos por el ex. Es celos por mis niños aunque sé que no hay nada que pueda remplazar el cariño de una madre y los cuidados diarios que yo les pueda dar.

El ex se ha marchado casi un mes al extranjero, en teoría a trabajar con su nueva novia, aunque es inevitable pensar que, tanto tiempo, dará lugar a ocio y a negocio. Conmigo no hubo lugar a ocio. Tuve que pagar préstamos y deudas. No mías, todo hay que aclararlo. Fueron las deudas que dejó el ladrón del hermano de mi ex y que yo, como una gilipollas, arreglé, apañé y pagué. En mi época, de amante esposa, tuve que liquidar todo y no me permití ni un capricho. No había dinero para salir, para cenar, para canguros…Tuve que vender mi flamante coche italiano por uno de segunda mano. Se terminaron las joyas en los aniversarios y nos quedamos con el buen recuerdo de una escapada de fin de semana en los aniversarios. No nos preocupamos de mantener la llama. Había que apagar los fuegos de las deudas.

El caso es que, ahora, que pueda cruzar medio mundo con otra mujer, me da coraje. Es como si todo mi cuento de la hormiga, se vuelva en mi contra. Tengo que pensar en lo bueno que tuve y en lo que me equivoqué. Cada vez veo menos cosas buenas. Dos soles de amores que conviven conmigo aunque sigan adorándole a él. Eso fue lo maravilloso. Me equivoqué en cuidarle a diario, en preocuparme más por él que por mi vida. Siento como si me hubieran desangrado, como si hubiera dado hasta mi última gota por él y pienso que nunca tuve nada de él, que nunca se preocupó. No me quiso como mujer. No quería una pivita a su lado de la que pudiera presumir. No. Sólo quiso una madre que le apañara la vida, que le solucionara, que le trabajara, que le hiciera un hombre. De qué sirvió tanta letra de amor como yo le dedicaba. De qué sirvió que me vistiera para que me mirase cuando amanecía si estaba adormilado, de qué que esperara a acostar a los niños para amarle si él sólo quería el desahogo y luego prefería una copa a mi compañía. Por qué aguanté tanto, por qué…

Y sé que tendría que odiarle, que es lo que toca pero no puedo. Sufrí una barbaridad. Al final hasta la médula, sin embargo, cuánto sufrí antes, cuánto y no quise darme cuenta. Cuánta soledad arrastraba, cuánta mentira, cuánta desconfianza. Cuánto cariño me faltó, cuánto deseo, cuánta falta de orgullo por mi causa y no tuve nada, nada. Las joyitas que obtuve como regalo ahora me pesan como una losa. Me saben a una culpabilidad pasmosa. Qué coño hice para aguantar tanto, por qué quise tanto a quien no me quiso. Sólo me quiso por egoísmo, por necesidad, porque sabía que a mi lado no le faltaría de nada, tendría el paraguas donde resguardarse pero nadie quiere a un paraguas…

Tendré que aprender. Tendré que saber que el amor no es desangrarse, que no es callar, que no es aguantar, que tiene que ser una relación de igualdad, que me han de querer a mi como yo pueda querer. Mi problema es que ya no puedo querer. Tendré que recuperarme para que pueda volver a dar. Me siento vacía de amor. Con el corazón seco.

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