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27 agosto 2013

Canija

Filed under: Sin categoría — malísima @ 21:00

Alguien me llamó así en una tarde de locura y lo está volviendo a repetir como si fuera el adjetivo que ha inventado para mí. No sé si para él tendrá algún significado o si seré la canija número 69 (con guiño, eh???) de su vida. Si es así, tampoco me importaría. Es más, me gustaría que así fuera y que no significara nada en su vida. No estoy respondiendo a sus cariños, no estoy al mismo nivel.

Mi ex también me llamaba así. Intentamos ser originales y creativos en la vida y resulta que nadie es tan original. De hecho, si hay algo que me hacía gracia cuando me dí de alta en una página de contactos de internet es que, si leías los perfiles, te dabas cuenta de que todos, todos, somos iguales. En el fondo, todos buscamos lo mismo, perseguimos lo mismo y sufrimos de la misma manera. Estamos todos inventados….!!

Sin embargo, también he de decir que me costó relacionar ese adjetivo como si fuera una palabra de mi ex. Ha existido tanto daño, tanto odio y tanto dolor que he querido borrar todo lo relacionado con él. Qué ilusa! Como si con eso fuera yo a hacer alguna originalidad…al revés, lo que hace todo el mundo.

También he de confesar que hubo otra persona que fue la primera en el mundo en decírmelo y, aquí, se me llenan los ojos de lágrimas pero son dulces, de recuerdo agradecido. Eternamente agradecido. Esa persona fue mi padre y sí, lo decía a menudo y era cierto porque era su canija. La hija a la que querer, a la que ayudar, a la que, por más que quisiera, nunca crecería lo suficiente. Al igual que también me llamaba rubiaja. Porque, como en la zarzuela, tuvo dos hijas, una morena y una rubia, aunque me fui oscureciendo y de ahí el apodo por lo que fui: de pequeña era rubita, muy rubita y en la foto en blanco y negro de mi ficha de preescolar parezco albina, con mi kiki muy alto y muy tirante.

Así que, con una sola palabra he entrado en la dicotomía del recuerdo dulce y del dolor y me ha servido para darme cuenta de que, o bien es el adjetivo que me merezco o bien, nadie, nadie, por más que queramos, somos tan originales en este mundo.

13 agosto 2013

otra vida

Filed under: Sin categoría — malísima @ 1:56

Sé que debí ser buena en otra vida porque tengo unos hijos que no me los merezco. El mayor, a sus ocho añitos, ha empezado a hacer recados y va con tanta satisfacción, con tanta gana de agradar que parece un genio maravilloso concediendo deseos.

El pequeño se sigue refugiando en mi regazo. Subiendo a mi espalda cuando estoy adormilada como si fuera el colchón más cómodo del universo y mis caricias, como joyas de cuento.

Debí ser buena porque no he hecho nada para que sean tan maravillosos, tan dulces, tan entregados y me consta que, con la edad y como todos, dejarán de serlo. Pero lo son ahora, justo cuando les necesito.

Su padre está con su nueva novia en algún lugar de la Toscana y yo me siento la mujer,más dichosa con dos Príncipes en una playa del Mediterráneo. Mi playa. Mi mar. Mi refugio.

Ahora voy aprendiendo a olvidar. No fui mala. Soy buena en todo lo que me propongo y yo no tiré un matrimonio ni una familia por la borda. Ahora lo sé. Sé que yo no fui. Y mis Príncipes seguirán conmigo recordandome a diario que fui buena. Que lo soy y que me puedo mirar sin temor en sus caritas porque lo seguiré siendo.

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